El impacto de la crisis en Irán podría tener consecuencias significativas para el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) español, estimándose que se situará entre 0,2 y menos de 1 punto porcentual este año. Estos datos provienen de un informe del CaixaBank Research, que se basa en las proyecciones de los expertos sobre la severidad y duración del conflicto en la región.
En el documento, elaborado por Oriol Carreras, Javier García y Zoel Martín, se detallan dos escenarios posibles que podrían influir en la economía española. El primer escenario, más optimista, se basa en la premisa de que el conflicto finaliza de manera relativamente rápida, con daños limitados y recuperables en la infraestructura energética. En contraste, el segundo escenario plantea un conflicto prolongado, con daños significativos y una extensión de las medidas de apoyo fiscal.
De acuerdo con el CaixaBank Research, en su estimación previa a la guerra, se esperaba un crecimiento del 2,4%. Ahora, pronostican que el impacto sobre el crecimiento anual del PIB podría oscilar entre 0,2 y 0,9 puntos, reflejando la gran incertidumbre actual.
Inflación: el principal canal de impacto a corto plazo
El informe advierte que la magnitud del impacto final dependerá no solo de la intensidad y duración del choque energético, sino también de la respuesta de la política fiscal. En un contexto en el que se sitúe el precio medio del petróleo en 2026 cerca de 85 dólares por barril y el del gas en aproximadamente 55 euros, el impacto combinado podría aumentar la previsión de inflación de CaixaBank Research para este año, actualmente del 2,4%, en hasta 1 punto porcentual.
A pesar de esto, el paquete de medidas fiscales que ha anunciado el Gobierno podría actuar como un amortiguador. Si estas medidas permanecen vigentes hasta junio, se estima que el impacto del shock podría reducirse en 0,4 puntos, elevando la inflación a un promedio del 3% para 2026. Los expertos también señalaron que una posible tregua en las hostilidades podría limitar el repunte inflacionario, aunque también podría llevar a un fin anticipado de las medidas de apoyo fiscal.
Si se requiere extender las medidas más allá de junio, los autores sugieren que sería prudente enfocar el apoyo en los sectores vulnerables para aumentar la efectividad y limitar el coste fiscal.
Exposición directa limitada, riesgo indirecto contenido
Los expertos sostienen que la exposición directa de España a los países del Golfo Pérsico es restringida. Las exportaciones de bienes y servicios a esta región representan solo un 2% del total, equivalente a un 0,7% del PIB en 2025. En caso de que las exportaciones de bienes a dicha región cayeran en un 50%, descontando el contenido importador, se estima que esto afectaría al crecimiento del PIB en alrededor de 0,15 puntos.
Además, otro riesgo proviene del deterioro del contexto internacional. Se prevé que una ralentización de un punto porcentual en el crecimiento de los mercados de exportación de España restaría aproximadamente 0,2 puntos al crecimiento del PIB.
Si el endurecimiento monetario se materializa, sus efectos se notarán más en 2027
Por otra parte, los mercados anticipan que el Banco Central Europeo (BCE) podría realizar entre dos y tres aumentos de tipos de interés durante 2026. Un incremento de 100 puntos básicos generalmente se asocia con una pérdida acumulada de alrededor de 0,4 puntos de PIB en un periodo de dos años, con el impacto más significativo concentrado en el segundo año.
Esto implica que, si se lleva a cabo un endurecimiento monetario, sus efectos serían más notables en 2027 que en 2026, según las proyecciones elaboradas por CaixaBank Research.
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