MADRID, 5
El Gobierno de China ha establecido un objetivo de crecimiento para 2026 que oscila entre el 4,5% y el 5%. Esta marca representa la primera reducción de la meta de «alrededor del 5%» fijada para los tres últimos ejercicios, lo que indica una ambición de expansión económica más modesta desde 1991.
El rango objetivo de crecimiento fue presentado este jueves por el primer ministro chino, Li Qiang, durante la presentación del informe anual de trabajo del Gobierno ante la Asamblea Nacional Popular (ANP). Li defendió que los objetivos establecidos permiten un margen para llevar a cabo «un ajuste estructural, la prevención de riesgos y la reforma» en el primer año del plan quinquenal.
El primer ministro expresó como objetivo la creación de más de 12 millones de nuevos empleos urbanos, mientras que se espera un incremento del índice de precios al consumidor de alrededor del 2% para 2026.
Li Qiang argumentó que este objetivo de crecimiento económico se alinea con la visión a largo plazo para 2035 y se considera coherente con el potencial de crecimiento económico de China a largo plazo, subrayando las condiciones favorables para lograr la meta.
Asimismo, anticipó que Pekín continuará implementando una política fiscal más proactiva, lo que permitirá situar el déficit de este año en aproximadamente el 4%. Se mantendrá también una política monetaria moderadamente laxa, priorizando un crecimiento económico estable y una recuperación razonable de los precios en el enfoque monetario.
En este sentido, China utilizará flexiblemente diversas herramientas de política monetaria, como recortes del coeficiente de reservas obligatorias y de los tipos de interés, para garantizar una liquidez abundante y asegurar que el crecimiento de la financiación y la oferta monetaria se adecue a los objetivos de crecimiento económico y al nivel general de precios.
La economía de China, la segunda mayor del mundo, registró una expansión del 5% en 2025, cumpliendo así con la meta oficial establecida por Pekín.
Las últimas previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) apuntan a un crecimiento del PIB chino del 4,5% este año, aunque para 2027 se anticipa una expansión del 4%.
“Con el nuevo objetivo, parece haber tolerancia a un crecimiento más lento, lo que debería proporcionar a los responsables políticos mayor flexibilidad para buscar un crecimiento de calidad, una prioridad en los últimos años”, afirmó Lynn Song, economista jefe para China de ING Research. Para ella, el umbral del 4,5% representa una desaceleración «bastante limitada», manteniendo las ambiciones de crecimiento a largo plazo de China intactas.
Por otro lado, Song indicó que otros objetivos clave, más allá del crecimiento del PIB, se mantienen mayormente estables para 2026, incluyendo una meta de inflación de «alrededor del 2%». Sin embargo, advirtió que el objetivo de inflación no se ha priorizado de la misma manera que el del PIB, y el nivel final suele desviarse significativamente. Los objetivos fiscales, en cambio, fueron posiblemente el único ámbito donde se debatió con mayor intensidad.
En su opinión, esto sugiere que, aunque la estabilidad del crecimiento sigue siendo un objetivo importante, la estabilidad del déficit fiscal y los objetivos de emisión de bonos apuntan a una moderación, evitando depender excesivamente de estímulos adicionales que podrían perjudicar la calidad del crecimiento.
Asimismo, Sheana Yue, economista de Oxford Economics, considera que este objetivo de crecimiento más bajo desde 1991 confirma las expectativas de un ritmo más lento de expansión, “pero con un crecimiento de alta calidad”, y se mantiene, en general, “coherente con el objetivo a largo plazo del Gobierno de duplicar el PIB para 2030”.
Finalmente, la experta destacó que el paquete fiscal anunciado parece ser algo menor de lo inicialmente previsto, mientras que la política monetaria continúa con un sesgo expansivo, manteniendo una postura moderadamente laxa y margen para emplear herramientas como recortes del coeficiente de reservas obligatorias y reducciones de los tipos de interés.
“En conjunto, esto sugiere que los responsables políticos se sienten cómodos permitiendo que el crecimiento se modere ligeramente, priorizando las prioridades estructurales”, concluye.
