BRUSELAS, 11 de febrero – La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha defendido la «preferencia europea» como herramienta clave para reforzar la base productiva del bloque y garantizar su independencia. Además, ha abierto la puerta a avanzar a dos velocidades en reformas económicas fundamentales si no se logra alcanzar consenso entre los Veintisiete.
En su intervención ante el pleno de la Eurocámara en Estrasburgo, von der Leyen subrayó la urgencia de actuar. «Nuestras empresas necesitan capital ahora mismo. Así que hagámoslo este año. El plan A es avanzar a 27. Pero si no es posible, el Tratado permite la cooperación reforzada. Tenemos que derribar las barreras que nos impiden ser un verdadero gigante mundial», afirmó.
Estas declaraciones se producen en la antesala de la cumbre informal que los jefes de Estado y de Gobierno celebrarán este jueves en el castillo de Alden Biesen, en el este de Bélgica. Esta reunión forma parte de los «retiros» convocados por el presidente del Consejo Europeo, António Costa, para mantener debates estratégicos sobre la agenda económica y la competitividad del bloque.
La Unión de Ahorros e Inversiones
En este contexto, la presidenta del Ejecutivo comunitario ha puesto el acento en la Unión de Ahorros e Inversiones, junto con el desarrollo del mercado de capitales. Recordó que la Comisión ha presentado iniciativas para configurar «un mercado de capitales grande, profundo y líquido».
Von der Leyen advirtió que en la Unión existen «27 sistemas financieros diferentes», cada uno con su respectivo supervisor, así como «más de 300 centros de negociación». Esta fragmentación extrema, según expuso, limita la capacidad del sistema financiero europeo para funcionar como un verdadero mercado integrado.
A partir de este diagnóstico, subrayó la necesidad de adoptar iniciativas este año, recordando que los Tratados permiten recurrir a la cooperación reforzada. Este mecanismo autoriza a un grupo de Estados miembro a avanzar sin unanimidad, abriendo la puerta a una integración a distintas velocidades si no se alcanza un acuerdo entre los Veintisiete.
Preferencia europea y competitividad
En paralelo, la presidenta de la Comisión ha defendido el refuerzo de la base productiva europea como un pilar de la autonomía estratégica del bloque. «Una Europa competitiva solo puede ser una Europa independiente», aseguró, advirtiendo que «las dependencias corren el riesgo de convertirse en armas de coerción».
Von der Leyen consideró que en sectores estratégicos, la preferencia europea es un instrumento necesario para reforzar la base productiva de Europa, ayudar a crear mercados líderes y apoyar la ampliación de sus capacidades de producción. No obstante, matizó que «no existe una solución única para todos» y que cualquier iniciativa debe basarse en un análisis económico sólido y respetar las obligaciones internacionales de la Unión.
La presidenta vinculó esta estrategia con la necesidad de reducir vulnerabilidades en cadenas de valor críticas y consolidar sectores clave, desde las tecnologías limpias hasta la industria avanzada, sin renunciar a la apertura comercial. Insistió en la necesidad de eliminar «los cuellos de botella de las cadenas de valor más estratégicas», logrando ampliar la producción en Europa y estableciendo una red de socios fiables.
Von der Leyen recordó que en 2025, la Unión cerró acuerdos comerciales con México, Indonesia y Suiza, además de firmar el pacto con Mercosur tras 25 años de negociaciones y el acuerdo con India, que calificó como «el mayor acuerdo de libre comercio jamás alcanzado» y «la madre de todos los acuerdos». Según explicó, estos pactos crearán cadenas de suministro alternativas en sectores estratégicos, «desde los chips hasta las tecnologías limpias».
Hacia una Europa más asequible
Más allá del comercio y la industria, la presidenta también vinculó la competitividad con la reducción de costes energéticos, haciendo hincapié en la necesidad de completar la Unión Energética para hacer Europa «más asequible para todos». Advirtió que los precios siguen siendo «demasiado altos y volátiles».
«Los datos son tan claros como la luz del día», afirmó, recordando que en 2025, la electricidad generada con gas costó de media más de 100 euros por megavatio hora, en contraste con los 34 euros de la solar y entre 50 y 60 euros de la nuclear.
La presidenta abogó por acelerar las inversiones en energías bajas en carbono, que no solo son «autóctonas y limpias», sino que aportan «más independencia, más seguridad y reducen los costes». También destacó la importancia de desarrollar infraestructuras para completar una Union Energética auténtica y presentó el paquete europeo de redes eléctricas para facilitar la construcción de «autopistas energéticas».
Finalmente, Von der Leyen insistió en la necesidad de simplificar el marco regulatorio y reducir las cargas administrativas, advirtiendo que las empresas europeas gastan «casi tanto en burocracia como en investigación y desarrollo». Concluyó que si se desea reforzar la competitividad, es fundamental avanzar en una «profounda limpieza regulatoria» y garantizar rapidez en la aplicación de las reformas, ya que «lo que importa ahora es la rapidez» y este es «el momento de la unidad y de la urgencia».
