Vitoria, 23 de febrero. El presidente de Sidenor, Mirai y Talgo, José Antonio Jainaga, ha anunciado importantes inversiones industriales en Talgo que se desarrollarán hasta finales de 2027, así como la creación de 200 nuevos empleos en Rivabellosa (Álava) a lo largo de este año.
Durante un encuentro del Foro Capital organizado por la Fundación Vital en Vitoria, Jainaga se mostró optimista, afirmando que «quizás Talgo sea el mejor ejemplo de colaboración público-privada en Euskadi en los últimos años». Destacó la relevancia del proyecto como «un ejemplo de lucha por el arraigo», que viene acompañado del traslado de la sede de la compañía a Álava, tras un periodo en el que muchas empresas han abandonado el país.
El presidente de Talgo enfatizó que esta operación ha sido «extraordinariamente compleja», llevándose a cabo durante casi un año y medio. Subrayó que fue posible gracias al apoyo del Gobierno Vasco, a través de Finkatuz, así como de BBK y Vital como accionistas, junto con el respaldo de Ekarpen mediante un préstamo convertible. Asimismo, agradeció el apoyo del Gobierno central en forma de participación de SEPI y financiación a través de ICO y CESCE, los cuales ofrecieron garantías estatales sobre una parte substancial de la financiación bancaria.
SITUACIÓN FINANCIERA DELICADA
Jainaga reconoció que Talgo se encuentra en una «situación financiera delicada», y trabaja en «reconstruir una imagen pública deteriorada», un asunto relacionado en parte con las sanciones impuestas por Renfe debido a retrasos en las entregas. Explicó que, aunque los retrasos son un problema común en el sector a nivel europeo, otras empresas como Siemens y Alstom no han sufrido sanciones similares en sus países.
El presidente defendió las «ventajas competitivas innegables» de Talgo, incluyendo su tamaño que le permite ser más flexible y un producto que, en muchos aspectos, supera al de competidores de primer nivel. Estos trenes son más eficientes energéticamente y más ligeros, además de contar con un diseño que permite la entrada de pasajeros a nivel de andén.
No obstante, admitió que la empresa debe mejorar su capacidad de entrega de pedidos a través de inversiones industriales y crecer para optimizar su estructura de costes fijos, especialmente en áreas de ingeniería e I+D. A este respecto, anunció que Talgo acometerá «importantes inversiones» antes de 2027, así como «contrataciones significativas», muchas de las cuales serán en la planta de Rivabellosa.
Se espera que el aumento de los ritmos de producción tenga un «impacto significativo» en el trabajo de la red de proveedores alaveses. En concreto, prevé que en 2026 se contratarán alrededor de 200 personas en la planta de Rivabellosa, lo que Jainaga consideró «una gran noticia».
El presidente también mencionó «desafíos» para el futuro cercano, como la participación en la segunda ola de liberalización de la alta velocidad en España y en las próximas licitaciones de Renfe para renovar la flota actual. Además, se refirió al desarrollo de un nuevo tren de alta velocidad programado para la década de 2030, diseñado para ser «más eficiente energéticamente» y capaz de alcanzar velocidades de hasta 350 km/h, adaptándose a las nuevas exigencias ambientales y de los viajantes.
Jainaga concluyó que la nueva plataforma, que sucederá al AVRIL, requerirá de un esfuerzo considerable en desarrollo e innovación. También expresó interés en participar en el despliegue de la alta velocidad en Europa del Este, especialmente en países como Polonia.
Durante su intervención, el presidente reafirmó que Talgo no está buscando un socio industrial: «No necesitamos a nadie», aunque sugirió que en el contexto del despliegue de alta velocidad en Europa del Este, podría ser necesario colaborar con fabricantes de esos países. Adicionalmente, enfatizó que su entrada a Talgo no fue impulsada por la ambición de obtener beneficios rápidos, afirmando: «Talgo no está para dar pelotazos».
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