El precio del petróleo ha alcanzado niveles históricos este lunes, superando por primera vez desde 2022 la barrera psicológica de los 100 dólares por barril, tanto en su variedad Brent como West Texas Intermediate (WTI). Esta situación se ha visto impulsada por la mayor subida intradía en la serie histórica, en medio de los temores por el suministro debido al intenso conflicto desatado en Oriente Próximo tras los recientes ataques a Irán por parte de Estados Unidos e Israel, que han llevado al país persa a bloquear el estrecho de Ormuz.
En este contexto, el coste del barril de crudo Brent, referente en Europa, llegó a dispararse antes de la apertura de las bolsas del Viejo Continente hasta un 28%, alcanzando un máximo intradía de 119,40 dólares, el precio más alto desde junio de 2022. Sin embargo, posteriormente moderó su escalada a algo menos de 107 dólares, lo que representa un aumento de aproximadamente el 15% respecto al pasado viernes.
Por su parte, el WTI, referencia para el mercado estadounidense, también marcó un máximo intradía de más de 119 dólares, con un repunte del 30%. Aunque luego corrigió este precio y cotizaba en torno a los 102 dólares por barril, reflejando una revalorización del 13% desde el cierre anterior.
Comparando con el cierre del precio del petróleo el 27 de febrero, la última sesión hábil antes de los ataques, el barril de crudo Brent se ha encarecido hasta un 64%, mientras que el WTI ha subido hasta un 78%.
Asimismo, el precio del gas en el mercado de futuros holandés, referente para Europa, mostró un incremento cercano al 20% antes de la apertura del Viejo Continente, alcanzando los 65,70 euros por megavatio hora, aunque tras el inicio de la negociación moderó su avance al 14%.
Este lunes, la empresa energética de Bahréin, Bapco Energies, que opera la única refinería del país, declaró fuerza mayor en sus operaciones después de sufrir un ataque a sus instalaciones, en el marco del conflicto que se originó con la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos contra Irán. En un comunicado, la empresa notificó que este conflicto regional afecta sus operaciones.
Previamente, QatarEnergy, uno de los mayores exportadores mundiales de gas natural licuado (GNL), también había declarado «fuerza mayor» para los compradores afectados, debido a la interrupción de la producción en sus instalaciones a raíz de los ataques recibidos en el contexto de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán. La fuerza mayor es una cláusula legal que se refiere a circunstancias imprevisibles e inevitables que impiden el cumplimiento de obligaciones contractuales, eximiendo de responsabilidad a las partes involucradas.
El estrecho de Ormuz, crucial para el transporte de gas y petróleo
El estrecho de Ormuz es reconocido como la principal ruta de transporte de petróleo y gas del mundo, por donde transita aproximadamente uno de cada cinco barriles de petróleo. Cualquier interrupción en esta vía tiene un impacto inmediato sobre la economía mundial, de acuerdo con la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA).
Después de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, el estrecho de Ormuz se ha convertido en un punto focal para la economía global, y surgen interrogantes sobre qué sucederá si su cierre, que no es oficial, se prolonga en el tiempo.
Prácticamente, Ormuz funciona como una puerta restringida por donde debe pasar casi todo el petróleo y el gas que salen del golfo Pérsico hacia el resto del mundo. Desde aquí también se realizan las exportaciones de Arabia Saudí, Irak, Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos e Irán, los grandes productores de la región. La mayoría de los volúmenes que transitan por el estrecho no cuentan con rutas alternativas para salir de la región, según la EIA.
Situado entre Omán e Irán, el estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el Mar Arábigo. Según la EIA, el flujo de petróleo a través de este estrecho promedió 20 millones de barriles diarios en 2024, lo que representa aproximadamente el 20% del consumo mundial de líquidos petrolíferos. Los flujos que cruzaron Ormuz en 2024 y en el primer trimestre de 2025 representaron más de una cuarta parte del comercio marítimo mundial de petróleo y alrededor de una quinta parte del consumo mundial de petróleo y productos derivados. Además, aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de gas natural licuado (GNL) también transitó por este estrecho en 2024, mayoritariamente procedente de Qatar.
EEUU lanza un plan para asegurar cargamentos
La Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC) de Estados Unidos anunció el pasado viernes el lanzamiento de un plan de 20.000 millones de dólares (17.236 millones de euros) destinado a asegurar los cargamentos transportados por vía marítima en Oriente Próximo. Esta medida se ha presentado tras consultas con el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y se implementará en «estrecha coordinación» con el Mando Central de Estados Unidos (Centcom).
El plan se enfocará inicialmente en seguros para maquinaria y casco, es decir, para el propio buque, así como para su cargamento. La DFC ya ha identificado aseguradoras norteamericanas con las que contratar las pólizas pertinentes.
Ben Black, consejero delegado de DFC, afirmó: «La cobertura de DFC ofrecerá un nivel de seguridad que ninguna otra póliza puede proporcionar. Estamos seguros de que nuestro plan de reaseguro permitirá que el petróleo, la gasolina, el gas natural licuado, el combustible para aviones y los fertilizantes vuelvan a fluir a través del estrecho de Ormuz hacia el resto del mundo».
