
MADRID 13 Mar. – El asesor presidencial ruso, Kirill Dimitriev, ha comparado esta semana la postura de la Unión Europea, contraria al levantamiento temporal de las sanciones al petróleo de Rusia por parte de Estados Unidos, con un suicidio energético y ha instado a los «burócratas» europeos a enmendar sus errores.
Según Dimitriev, «los burócratas de la UE quieren continuar con el seppuku energético de la UE y se oponen a la decisión estadounidense, ya tomada, de suavizar temporalmente las sanciones energéticas a Rusia para estabilizar el mercado». Esta declaración hace referencia al suicidio ritual japonés, sugiriendo que la UE está tomando decisiones autodestructivas.
António Costa, presidente del Consejo Europeo, se manifestó en contra de esta decisión estadounidense, considerando su impacto «muy preocupante» para la seguridad de Europa. «La decisión unilateral de Estados Unidos de levantar las sanciones a las exportaciones de petróleo ruso es muy preocupante, ya que afecta a la seguridad europea», expresó Costa en redes sociales.
El presidente del Consejo Europeo enfatizó la importancia de mantener e incluso aumentar la presión económica sobre Rusia, afirmando que esto es «decisivo para que acepte una negociación seria hacia una paz justa y duradera», destacando que las sanciones siguen siendo una herramienta clave para forzar a Moscú a sentarse a negociar el fin de la guerra en Ucrania. «Debilitar las sanciones aumenta los recursos de Rusia para continuar la guerra de agresión contra Ucrania», advirtió.
En respuesta a Costa, Dimitriev sugirió que «es mejor reconocer el error estratégico de la UE en materia energética al alejarse de la energía rusa y enmendar sus errores». Con el cierre efectivo del estrecho de Ormuz, Rusia podría estar obteniendo hasta 150 millones de dólares (130 millones de euros) diarios en ingresos presupuestarios adicionales gracias a la venta de petróleo, convirtiéndose en el principal beneficiario indirecto del conflicto en Oriente Próximo, exacerbado por los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán.
De acuerdo con cálculos del ‘Financial Times’, después del cierre de Ormuz, Rusia habría acumulado entre 1.300 y 1.900 millones de dólares (1.127 y 1.647 millones de euros) en ingresos extraordinarios por impuestos a las exportaciones de petróleo, debido al aumento en la demanda de petróleo ruso por parte de India y China. Si esta situación persiste hasta finales de marzo, Moscú podría ingresar entre 3.300 y 4.900 millones de dólares (2.860 y 4.250 millones de euros) adicionales.
Además, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió recientemente una licencia para permitir la compra de petróleo ruso que ya haya sido cargado en buques, con la intención de «incrementar el alcance global del suministro existente», a pesar de las sanciones impuestas a Moscú por la guerra de Ucrania y el aumento de los precios del crudo debido a la interrupción del tráfico en el estrecho de Ormuz, que ha llevado a que el barril de Brent, referencia en los mercados europeos, vuelva a tocar los 100 dólares.
Según anunció Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, «para ampliar el alcance global del suministro existente, se otorga una autorización temporal para que los países adquieran petróleo ruso actualmente varado en el mar». En sus declaraciones, Bessent subrayó que esta medida es de alcance limitado y aplicable únicamente al petróleo que ya está en tránsito, afirmando que no proporcionará beneficios financieros significativos al Gobierno ruso, ya que la mayor parte de sus ingresos energéticos provienen de impuestos aplicados en el punto de extracción.
Bessent también destacó que «las políticas energéticas del presidente Trump han impulsado la producción de petróleo y gas de Estados Unidos a niveles récord, contribuyendo así a la reducción de los precios del combustible para los estadounidenses trabajadores», a pesar del incremento en los precios del crudo, que ha superado los 100 dólares el barril y actualmente se sitúa en torno a los 95 dólares para el West Texas Intermediate (WTI).
Sin embargo, el secretario del Tesoro advirtió que «el aumento temporal de los precios del petróleo es una perturbación transitoria que, a largo plazo, beneficiará enormemente a nuestra nación y a nuestra economía». A pesar de este argumento, la Administración de Trump ha intensificado sus esfuerzos para aliviar la presión sobre el mercado de hidrocarburos, brusco por el cierre efectivo del estrecho de Ormuz, aunque este cierre fue desmentido por Irán.
Por último, desde Moscú se aprecia la medida como un reconocimiento por parte de Washington de que los mercados necesitan el petróleo ruso. «Estados Unidos está reconociendo lo obvio: sin el petróleo ruso, el mercado energético mundial no puede mantenerse estable», concluyó Kiril Dimitriev en redes sociales.
