En Madrid, el 22 de enero de 2026, el holandés Klaas Knot, quien fue hasta el año pasado presidente del Banco de Países Bajos y uno de los principales ‘halcones’ en el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE), se perfila como el candidato favorito en la carrera por la sucesión de Christine Lagarde al frente del instituto emisor de la eurozona, por delante del español Pablo Hernández de Cos.
Según una encuesta entre economistas realizada por Bloomberg, además de Knot y De Cos, el tercer potencial candidato favorito para relevar a Lagarde cuando expire el mandato de la francesa el 31 de octubre de 2027, sería el actual presidente del Bundesbank, Joachim Nagel. Sin embargo, aunque no figura entre el trío de favoritos en esta carrera sucesoria, la alemana Isabel Schnabel, integrante del Comité Ejecutivo del BCE, es considerada la más cualificada para ser la próxima presidenta del BCE, por delante de De Cos y de Knot.
La encuesta también incorpora el efecto de la nominación del croata Boris Vujcic como vicepresidente del BCE a partir de junio, cuando relevará en el cargo al español Luis de Guindos. Esto supone el primer paso de una profunda reorganización del directorio de la institución con sede en Fráncfort, que cambiará a cuatro de sus seis miembros entre 2026 y 2027.
Atendiendo a las tradiciones y equilibrios de poder en los órganos del BCE, la nominación de Vujcic, el primer representante del este europeo en el Comité Ejecutivo del BCE, dejaría la puerta abierta a candidatos tanto del norte como del sur de la zona euro para competir por el puesto de Lagarde.
Los economistas consultados valoran como lo más importante para un presidente del BCE un título en Economía y experiencia laboral en un banco central. Asimismo, se considera útil tener una carrera en finanzas y experiencia en la dirección de una autoridad monetaria, así como experiencia en política y otras instituciones europeas. En este sentido, ser mujer, un punto muy valorado en anteriores selecciones, es una de las consideraciones menos importantes.
Knot y De Cos son los nombres que más fuerza han cobrado en los últimos meses como posibles sucesores de Lagarde, especialmente tras un sondeo entre economistas del ‘Financial Times’ que colocó al exgobernador del Banco de España como principal favorito, seguido de cerca por el exgobernador del Banco de Países Bajos.
Ambos potenciales candidatos gozan de gran prestigio y han sido elogiados públicamente por la propia Lagarde, quien destacó del holandés la capacidad «de integrar a la gente, una habilidad poco común y muy necesaria», mientras que calificó a De Cos como un «excelente compañero de equipo» y un «economista muy meticuloso».
En el caso de Schnabel, la actual presidenta del BCE mencionó a finales de 2025 que hay «muchos candidatos muy buenos, e Isabel es una de ellos», aunque podrían haber dificultades legales para su salto a la presidencia directamente desde el Comité Ejecutivo del BCE, ya que los nombramientos de la institución no son renovables.
Además de los favoritos, otros candidatos considerados probables o cualificados sucesores de Lagarde serían el francés François Villeroy de Galhau y el italiano Fabio Panetta, cuyos países ya han ocupado la presidencia al menos una vez. También aparece el finlandés Olli Rehn, que quedó en segundo lugar en la carrera por la vicepresidencia.
Entre las opciones menos probables para los encuestados se encuentran la presidenta del Banco Europeo de Inversiones, la española Nadia Calviño, y Jörg Kukies, que fue ministro de Finanzas interino de Alemania.
En cualquier caso, como advirtió el pasado mes de enero el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, cuyo mandato expira el próximo 31 de mayo, es «muy prematuro» empezar a hablar de la sucesión de Lagarde, ya que a ella le quedan casi dos años en el cargo, lo que «es un periodo de tiempo muy muy muy muy largo».
Guindos también comentó: «Empiezo a ver quinielas… ¿cuál es el favorito? Yo creo que al final hay que tener en cuenta lo que pasó con la elección de Lagarde. Cuando llegó la sustitución de Draghi, Lagarde no estaba en las quinielas», añadiendo que se trata de un proceso de elección en el cual influyen otros factores y otros puestos, lo que lo convierte en «un tema de equilibrios desde muchos puntos de vista».
