
MADRID, 26 Abr. (Europa Press) – Varios miembros del Banco Central Europeo (BCE) expresan su preferencia por no modificar los tipos de interés en su próxima reunión del 30 de abril. Esta decisión se enmarca en un contexto de efectos económicos aún inciertos debido al conflicto en Oriente Próximo, lo que sugiere que el banco central podría optar por esperar para evaluar con mayor precisión el rumbo de su política monetaria.
La institución, liderada por Christine Lagarde, mantuvo los tipos en torno al 2,15 % en su última reunión, manteniendo esta tasa estable desde junio de 2025. Sin embargo, ha alertado sobre el posible aumento de la inflación que podría afectar a la zona euro en los próximos meses, impulsada por la presión de los precios energéticos debido a la guerra.
En las semanas recientes, varios miembros del BCE han considerado que lo más prudente sería mantener los tipos en su nivel actual. Yannis Stournaras, gobernador del banco central de Grecia, sostiene que la institución «debería esperar» ante la posibilidad de que las negociaciones para poner fin a la guerra prosperen pronto.
«Tenemos mucha experiencia de crisis anteriores. Si es necesario, actuaremos de inmediato. Pero en este momento, todas nuestras estimaciones indican que la inflación podría ser menor que nuestro escenario base este año, dependiendo de las circunstancias actuales y de si la guerra termina pronto», argumentó Stournaras en el Foro Económico de Delfos.
De forma similar, Gediminas Simkus, gobernador del banco central de Lituania, afirmó: «No deberíamos aumentar los tipos de interés en la próxima reunión de política monetaria».
Aunque Lagarde ha sido menos explícita en sus declaraciones, ha indicado que necesitarán «recopilar más datos» antes de tomar decisiones respecto a la política monetaria, dadas las incertidumbres sobre la duración de la guerra y sus consecuencias.
A pesar de ello, la presidenta del BCE remarcó que no se comprometería «de antemano» con un camino específico para los tipos de interés, aunque están «decididos a garantizar que la inflación se estabilice en el objetivo del 2 % a medio plazo».
«Nadie sabe con certeza cuánto durará la situación y dudo que tengamos claridad al respecto para la próxima semana», manifestó en Frankfurt el economista jefe del BCE, Philip Lane, quien añadió que el impacto de la guerra en la economía europea sigue siendo complicado de prever.
Martins Kazaks, cabeza del banco central de Letonia, también comentó que el BCE tiene el «lujo» de poder esperar antes de apresurarse a subir los tipos de interés. «No tenemos prisa. Aún contamos con el gran lujo de recopilar datos y formarnos nuestra propia opinión», afirmó.
Los analistas coinciden que el BCE mantendrá tipos
La mayoría de los analistas de mercados concuerdan en que en la próxima reunión del BCE no se modificarán los tipos de interés, aunque sí contemplan la posibilidad de que la entidad europea implemente una subida de la tasa de referencia en junio, dependiendo de la evolución de los precios.
Niall Scanlon, gestor de Carteras de Renta Fija en Mediolanum, señaló que el BCE aún no posee datos suficientes para tomar la decisión de elevar los tipos, y destacó que la incertidumbre caracteriza el futuro cercano que deberá guiar la política monetaria del BCE.
«Dado que los mercados descuentan actualmente alrededor de dos subidas de tipos del BCE durante el resto de 2026, creemos que es poco probable que el BCE envíe en esta reunión un mensaje que refuerce las expectativas de un endurecimiento más allá de este horizonte», explicó Scanlon.
El economista jefe de Bank of America para Europa, Rubén Segura-Cayuela, también reiteró que lo más probable es que el BCE mantenga los tipos sin cambios ante la falta de nuevos datos que aclaren las consecuencias de la crisis. Asimismo, indicó que Lagarde podría adoptar un perfil bajo en sus comunicaciones sobre la decisión de junio, aunque la posibilidad de un cambio ha ido cobrando fuerza.
«Esperamos pocos cambios en las perspectivas o en la comunicación escrita, y que el BCE mantenga un sesgo implícito a la subida, dado que las previsiones de marzo incluían casi dos subidas a partir de junio. Aunque Lagarde no dará orientaciones explícitas sobre junio, es probable que nos recuerde esas hipótesis en el ejercicio de previsión, reconociendo implícitamente una posible subida en junio, a menos que surjan otras sorpresas», concluyó Segura-Cayuela.
