En una reciente entrevista con el ‘Financial Times’, la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea para la Transición Limpia, Justa y Competitiva, Teresa Ribera, subrayó la importancia de que Europa defienda con firmeza su sistema regulatorio. Esta declaración surge en el contexto de presiones tanto desde Washington como dentro de la propia Unión Europea para que Bruselas relaje su postura regulatoria.
Ribera advierte que la UE corre el riesgo de perder una «carrera a la baja» en lo que a regulación se refiere. Sostiene que es crucial que Europa respalde su normativa digital y sus estándares ecológicos, mientras sigue fortaleciendo el mercado único para mantener su competitividad a nivel global. «No es casualidad que la agenda verde y digital esté amenazada. Son los principales motores de la competitividad», aseveró.
Además, la vicepresidenta indicó que la UE debería escuchar las propuestas de Washington, pero sin ceder ante las demandas estadounidenses de eliminar regulaciones sobre cadenas de suministro sostenibles y la regulación de las redes sociales. «Si perdemos nuestra identidad, nuestros valores, la confianza de nuestra gente, no podremos negociar nada ni llegar a acuerdos», afirmó, destacando la necesidad de que Europa sea más eficaz en el futuro.
Ribera reconoció también que es importante simplificar algunas normas existentes y participar en debates sobre cómo mejorar los métodos de trabajo, pero enfatizó que la UE debe seguir siendo coherente con sus valores y posicionarse como un referente en la creación de estándares. «Como europeos, no podemos apostar por una carrera a la baja. Sabemos que a través de la regulación creamos estos altos estándares», subrayó.
Desde su nombramiento en diciembre de 2024, Ribera ha mantenido una postura firme a favor de la regulación digital y las normas ecológicas de la UE. En ocasiones, ha tenido que «alzar la voz» y recalcar que no se van a deshacer las regulaciones solo porque no sean del agrado de algunos. En los últimos meses, la Comisión Europea ha intensificado la aplicación de sus normas digitales, abriendo investigaciones a gigantes tecnológicos como Amazon y Google, y sancionando con 120 millones de euros a X, la red social de Elon Musk, por violaciones de transparencia digital.
