«Se puede plantear la hipótesis de que la fractura del carril se produjo con anterioridad al paso del tren Iryo siniestrado y, por lo tanto, al descarrilamiento», explica la última actualización de la investigación. Las muescas encontradas en las ruedas del Iryo, así como la deformación observada en la vía, son consideradas compatibles con la idea de que el carril estuviese fracturado antes del incidente.
Sin embargo, la CIAF aclara que estas hipótesis son provisionales y están pendientes de verificación a través de pruebas adicionales que se llevarán a cabo en las próximas fases de la investigación. Además, se centrará en determinar las causas de la rotura del carril, las cuales aún son desconocidas y respecto de las cuales no se descarta ninguna hipótesis. Para ello, las muestras de carril se enviarán a un laboratorio metalográfico con el fin de determinar las causas del fallo.
**PRUEBAS ENCONTRADAS EN LAS RUEDAS**
Más específicamente, las muescas fueron encontradas en los coches 2, 3, 4 y 5 del Iryo y son compatibles con un impacto en la cabeza del carril. Al estar interrumpida la continuidad del carril, la parte anterior a la fractura recibiría inicialmente el peso total de la rueda, lo que provocaría que esa sección del carril descendiese levemente. La parte del carril posterior a la rotura no actúa de manera solidaria con la anterior, lo que generaría un escalón entre ambas secciones que podría dañar la llanta de la rueda.
«El hecho de que las muescas estén presentes solo en las ruedas de los ejes impares de la composición es compatible con que la primera rueda de cada bogie recibiese el impacto de la cabeza del carril fracturado», menciona el informe.
Tras un primer impacto, el carril también se deforma y desciende, sometido al peso de la primera rueda. A velocidades de alrededor de 200 kilómetros por hora, la segunda rueda pasa rápidamente (en torno a 0,03 segundos después) y no tiene tiempo de reaccionar ante la deformación, por lo que no sufre el mismo impacto que la primera rueda del bogie.
**CARRIL TUMBADO HACIA EL EXTERIOR, TRAS EL PUNTO DE ROTURA**
Las muescas en el coche 5 (ruedas derechas de los ejes 17 y 19) presentan un patrón diferente al de los otros coches, pero son coincidentes entre sí. Estas marcas están situadas en la zona exterior de la banda de rodadura y son compatibles con un impacto contra la cabeza del carril en una posición de no continuidad con la parte anterior a la fractura.
El hecho de que estas muescas se encuentren en el coche 5, y que el coche 6 fuese el primero descarrilado de la composición, sugiere que el carril se estaba inclinando hacia el exterior (lado derecho en el sentido de avance) durante el paso del coche 5, lo que causaría que el coche 6 descarrilase debido a la falta de continuidad en la rodadura.
Además de las muescas encontradas en el tren Iryo descarrilado, se han detectado muescas con un patrón geométrico similar en las bandas de rodadura de ciertas ruedas derechas de tres trenes que circulaban por la zona antes del accidente. Estos trenes incluyen el 130 de Renfe, que pasó por Adamuz alrededor de las 19:09 horas; el 109-003 Iryo, que pasó sobre las 19:01 horas; y el 109-011 Iryo, que circuló por Adamuz alrededor de las 17:21 horas.
