MADRID, 10 de noviembre (Europa Press) – El Banco Central Europeo (BCE), a través de su rama de supervisión bancaria, impuso el año pasado una multa periódica de 187.650 euros a Abanca por no haber desglosado correctamente sus riesgos climáticos, según ha informado este lunes en un comunicado.
El supervisor indicó que la sanción se debe al «no cumplimiento» de uno de los requisitos que impuso el BCE en diciembre de 2023. Este requerimiento obligaba a Abanca a realizar una valoración material de sus riesgos climáticos y ambientales.
La normativa, que emana del BCE, obliga al banco a reforzar su identificación sobre cuáles de estos riesgos está o podría estar expuesto. También incluía la posibilidad de multar periódicamente si no se cumplía con los requisitos de desglose antes del 31 de marzo de 2024. Abanca incumplió la normativa durante 65 días el año pasado.
El BCE explica que, a la hora de decidir multas de pago periódico y su cantidad total, toma en consideración la materialidad de la infracción, la duración de la brecha y los ingresos diarios de la entidad supervisada.
Contexto sobre la normativa del BCE
El BCE, en su esfuerzo por aumentar la transparencia y sostenibilidad en el sector financiero, ha implementado una serie de directrices que obligan a las entidades bancarias a evaluar y gestionar adecuadamente sus riesgos climáticos. Esto se enmarca dentro de un contexto más amplio en el que la sostenibilidad se ha convertido en un pilar fundamental de la regulación financiera.
Implicaciones de la multa
La sanción impuesta a Abanca no solo refleja un incumplimiento normativo, sino que también subraya la creciente presión sobre las instituciones financieras para que adopten prácticas más sostenibles y responsables. La gestión de los riesgos climáticos se considera crucial para la estabilidad del sistema financiero en su conjunto.
Perspectivas futuras
A medida que el BCE intensifica sus esfuerzos para monitorizar y regular los riesgos climáticos en el sector bancario, se espera que otras entidades también enfrenten escrutinios similares. Esto podría llevar a un cambio significativo en cómo se perciben y gestionan los riesgos ambientales en el ámbito financiero.
La situación de Abanca podría servir de advertencia a otros bancos sobre la importancia de cumplir con las normativas establecidas y de prepararse para una futura regulación más estricta en materia de sostenibilidad.
