La actividad del sector manufacturero de España despidió 2025 entrando en terreno recesivo por primera vez desde el pasado mes de abril, después de que el índice PMI retrocediera a 49,6 puntos desde los 51,5 del mes anterior, según los datos de S&P Global y Hamburg Commercial Bank (HCOB).
Un contratiempo inesperado
Jonas Feldhusen, economista de Hamburg Commercial Bank, destacó que «el sector manufacturero español sufrió un contratiempo inesperado en diciembre». Señaló que tanto la producción como los nuevos pedidos cayeron en este mes por debajo del umbral de crecimiento «por primera vez desde la primavera», indicando así un cambio tras un período de firme resiliencia, sugiriendo que las presiones subyacentes a la baja podrían finalmente estar alcanzando su clímax.
Deterioro de la demanda
Las empresas encuestadas informaron que la demanda se deterioró en diciembre, especialmente entre los clientes internacionales, lo que se tradujo en la mayor caída de los nuevos pedidos de exportación desde abril. Asimismo, la presión competitiva provocó que las empresas redujeran ligeramente sus precios cobrados por cuarto mes consecutivo, beneficiándose de la disminución en los costes de insumos.
Pérdidas en el empleo
Al mismo tiempo, se registraron pérdidas de empleo por cuarto mes consecutivo y el ritmo de contracción de las plantillas fue el más fuerte registrado por el estudio en dos años, en respuesta al debilitamiento subyacente de las ventas. Feldhusen añadió que «a pesar de este retroceso, la industria española se mantiene más resiliente que sus homólogos alemanes o franceses», aunque advirtió que la actual tendencia genera preocupación.
Expectativas para el futuro
Aún no está claro si el malestar industrial extendido en Europa se va a reflejar de forma perdurable en España. Sin embargo, el experto apuntó que las expectativas empresariales para los próximos meses han mejorado a pesar de la debilidad actual, lo que sugiere que el declive de diciembre podría ser una caída temporal en lugar del inicio de una desaceleración prolongada.
Un riesgo creciente
De todas maneras, se subrayó que la demanda externa se está convirtiendo en un «riesgo creciente». La debilidad de los principales socios europeos, la creciente fragmentación del comercio mundial y la presión competitiva de China están impactando los pedidos de exportación, además de la relativa fortaleza del euro.
