El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jerome Powell, ha revelado que afronta una investigación del Departamento de Justicia relacionada con su testimonio ante el Congreso del pasado junio sobre la renovación multimillonaria de la sede del organismo. Esta acción ha sido contextualizada por Powell en un entorno de “amenazas y presión constante” de la Administración de Donald Trump.
En un comunicado, Powell explicó que el pasado viernes el Departamento de Justicia entregó a la Reserva Federal citaciones del gran jurado, amenazando con una acusación penal relacionada con su testimonio en el Comité Bancario del Senado. Este testimonio se centró en un proyecto plurianual para renovar los edificios históricos de las oficinas de la Reserva Federal.
El presidente de la Reserva Federal ha manifestado su «profundo respeto por el Estado de derecho y la rendición de cuentas», describiendo la investigación como una «acción sin precedentes» que debe ser vista en el marco de las “amenazas y la presión constante del Gobierno”.
Powell enfatizó que «Nadie, y desde luego tampoco el presidente de la Reserva Federal, está por encima de la ley». Insistió en que la «amenaza de cargos penales» surge porque la Reserva Federal establece las tasas de interés basado en la mejor evaluación de lo que beneficiará al público, en lugar de seguir las preferencias del presidente.
Afirmó que la nueva amenaza no está vinculada a su testimonio de junio ni a la renovación de los edificios, subrayando que el organismo ha mantenido informado al Congreso a través de «testimonios y otras divulgaciones públicas». Esto, sentenció, son «pretextos».
Powell continuó destacando que la cuestión central es si la Reserva Federal podrá fijar las tasas de interés en función de la evidencia y las condiciones económicas, o si, por el contrario, estará sujeta a la presión política o la intimidación.
En su intervención, Powell resaltó su labor al frente de la Fed durante cuatro administraciones, tanto del Partido Republicano como del Demócrata, señalando que ha «desempeñado mis funciones sin temor ni favoritismos políticos, centrándome únicamente en nuestro mandato de estabilidad de precios y máximo empleo».
«El servicio público a veces requiere mantenerse firme ante las amenazas. Continuaré desempeñando el cargo para el que me confirmó el Senado, con integridad y compromiso al servicio del pueblo estadounidense», concluyó Powell.
Por su parte, Donald Trump ha abogado por bajar los tipos de interés a toda costa, con el objetivo de reducir los costos de financiamiento del Gobierno federal y estimular la actividad del sector privado.
