
– BORIS ROESSLER
MADRID, 22 Abr. – El Grupo Lufthansa ha anunciado que el cierre de su aerolínea de corto radio Lufthansa CityLine resultará en una reducción del 1% de la capacidad del grupo, lo que se traduce en la eliminación de 20.000 vuelos, equivalentes a aproximadamente 40.000 toneladas métricas de combustible de aviación. Este combustible ha visto su precio duplicado desde el inicio del conflicto en Irán.
La compañía emitió un comunicado donde destaca que los vuelos operados desde Fráncfort y Múnich no eran rentables. En contraste, se reforzarán las rutas existentes hacia Zúrich, Viena y Bruselas.
Hasta el momento, Lufthansa ha cancelado 120 vuelos diarios hasta finales de mayo y está informando a los pasajeros afectados. Con la cancelación de las rutas de Fráncfort a Bydgoszcz y Rzeszów (Polonia), así como a Stavanger (Noruega), se han eliminado temporalmente al menos tres destinos de su programación actual.
La planificación de rutas para los próximos meses está en revisión, teniendo en cuenta la reducción de capacidad y se publicará a finales de abril o principios de mayo. Esto incluirá optimizaciones en la oferta de vuelos de corto recorrido para toda la temporada de verano.
Lufthansa espera que el suministro de combustible se mantenga estable durante los meses de verano, implementando diversas medidas, como la adquisición física de combustible para aviones y cobertura de precios.
Cierre de CityLine
La compañía anunció la semana pasada el cierre de CityLine como parte de un paquete de medidas para mitigar los efectos del aumento del precio del queroseno. El sábado pasado, se retiraron los 27 aviones que operaban en esta filial.
Estos aviones, unos Canadair CRJ, estaban próximos al final de su vida útil técnica y presentaban elevados costes operativos. Los empleados de Lufthansa CityLine han recibido alternativas para continuar su carrera dentro del grupo.
Este paquete inicial incluye una reducción del programa de vuelos en rutas de corta, media y larga distancia, así como medidas para la modernización anticipada de la flota.
En una segunda fase, se retirarán seis aviones de largo recorrido para finales de verano. De este modo, los cuatro Airbus A340-600 restantes dejarán de formar parte de la flota en octubre, marcando el fin de una era para este tipo de aeronave en Lufthansa.
Además, dos Boeing 747-400, cuya salida definitiva está prevista para el próximo invierno, se quedarán en tierra a partir de octubre.
La tercera fase de estas medidas, en la próxima temporada de invierno, reducirá la capacidad de la marca principal de Lufthansa como parte de la consolidación del tráfico de corta y media distancia en los seis “hubs” del grupo, lo que conllevará dejar de operar con cinco aviones.
El grupo defiende estas medidas argumentando que «generan un efecto de ahorro desproporcionado en los costes de combustible», al retirar de manera anticipada aviones antiguos y poco eficientes, disminuyendo además la parte no cubierta de las necesidades de queroseno.
Según información de la semana pasada, actualmente el grupo tiene cubiertas sus necesidades de combustible en un 80%, un porcentaje que supera la media del sector, mientras que el resto debe adquirirse a precios de mercado. Por lo tanto, el objetivo de estas medidas es reducir este porcentaje hasta el 10%.
