La presidenta del Banco Europeo de Inversiones (BEI), Nadia Calviño, ha publicado su primer libro titulado ‘Dos mil días en el Gobierno’ en el que relata su experiencia durante cinco años y medio como vicepresidenta y ministra de Economía. En una entrevista con motivo de la publicación, Calviño ha afirmado: «Siempre me he sentido totalmente apoyada por el presidente del Gobierno, siempre».
El libro, escrito en primera persona, plasma las memorias de Calviño sobre su periodo en el Gobierno, desde junio de 2018 hasta diciembre de 2023, un tiempo marcado por eventos extraordinarios como la pandemia, el inicio de la guerra en Ucrania y la crisis energética.
El 2 de junio de 2018, Calviño recibió una llamada del presidente Pedro Sánchez ofreciéndole un puesto en su Gobierno. En esa conversación inicial, destacó que es una persona directa que no se somete a la jerarquía tradicional y que defiende una política fiscal responsable. «El presidente me confirmó que era eso lo que él buscaba», añadió Calviño.
El libro está basado en notas personales y reflexiones de Calviño durante su mandato, donde realiza un balance «netamente positivo», aunque reconoce puntos de controversia que se alimentaron en los medios de comunicación, especialmente en lo referente a las negociaciones de la reforma laboral. Según Calviño, tras la llegada de Podemos al Gobierno de coalición, se convirtió en «el enemigo a batir» para una parte del Ejecutivo mientras que, para muchos ciudadanos y sectores económicos, era «el principal frente de resistencia ante las ideas más radicales del socio minoritario».
Conversaciones difíciles con Iglesias
Calviño cuenta que tuvo pocas interacciones con los socios minoritarios del Gobierno, siendo una de las más relevantes una conversación con Pablo Iglesias, entonces vicepresidente segundo. Recordó que en una ocasión, cuando se discutía un paquete de medidas en respuesta a la pandemia, Iglesias planteó condiciones muy estrictas para aprobar el Real Decreto Ley, que incluían la congelación de alquileres, lo que Calviño consideró inviable sin una evaluación adecuada de las consecuencias. Esta conversación fue tensa, y la exministra asegura que solo tuvieron ese contacto y después no volvieron a comunicarse de manera bilateral.
En el libro, Calviño quiere mostrar la «enorme dicotomía» que existe entre la realidad en el Gobierno y el ruido mediático que a menudo crea conflictos ficticios. Su mensaje es claro: se debe trabajar sobre la base del diálogo y el consenso, no del conflicto.
Tensiones por la reforma laboral
Uno de los puntos más críticos en su gestión fue la reforma laboral, con dos momentos decisivos: un acuerdo inesperado con Bildu en mayo de 2020 durante la prórroga del estado de alarma, y la compleja negociación del texto legal a finales de 2021. Calviño recuerda cómo se sintió al enterarse del acuerdo con Bildu por un mensaje de su equipo, y cómo expresó su preocupación al presidente Sánchez, cuestionando su futuro en el Gobierno si esa era la dirección que tomarían.
Señala que en ese momento, enfrentaba una gran cantidad de presión, tanto personal como familiar, siendo objeto de acosos y preocupada por la imagen que ofrecía el Gobierno. A pesar de la incertidumbre, esto se resolvió rápidamente cuando se alineó el texto acordado con el programa electoral del PSOE. «Sentí alivio, pero confieso que viví una enorme tensión», admitió.
En 2021, Calviño intentó coordinar esfuerzos entre su ministerio y el de Trabajo, dirigido por Yolanda Díaz, para evitar conflictos. Sin embargo, se encontró con que el Ministerio de Trabajo seguía una estrategia de negociación que no incluía a otros ministerios. Esto llevó a un enfrentamiento no solo entre ministerios, sino también a nivel personal, lo que complicó aún más las discusiones sobre la reforma laboral.
Propuestas no realizadas
En su libro, Calviño también menciona medidas económicas que no pudo implementar, como la creación de un gran banco público en torno al Instituto de Crédito Oficial (ICO). Ella visualiza una estructura potente similar a la de Alemania, que agrupe todos los instrumentos de financiación estatal para apoyar la inversión.
Este libro se presenta no solo como una memoria de su tiempo en el Gobierno, sino también como una reflexión sobre los retos y las tensiones de la política económica en un contextos de crisis y cambio. La narrativa de Calviño intenta desmitificar la imagen muchas veces negativa que se proyecta sobre las diferencias y conflictos dentro del ámbito político.
