El vicepresidente del Banco Central Europeo, Luis de Guindos, sostiene que Europa «no puede quedarse atrás» en la pugna entre Estados Unidos y China y debe reforzar su presencia mediante mimbres propios como el Estado de derecho, para lo que «deberá ser capaz de superar los populismos».
Así lo ha planteado durante su intervención en el XXIV Congreso de Directivos CEDE, que se está celebrando en el Auditorio de Zaragoza Princesa Leonor, donde ha mantenido una charla con la vicepresidenta y consejera de Presidencia, Economía y Justicia del Gobierno de Aragón, Mar Vaquero.
De Guindos ha indicado que Europa se encuentra inmersa en una «encrucijada» ante el cambio de paradigma que suponen el necesario aumento del gasto en defensa por la amenaza rusa y la política económica adoptada por la administración de Donald Trump en Estados Unidos. Sin embargo, ha resaltado que el Viejo Continente debe aprovechar principios como el ‘rule of law’: «No es solamente votar cada cuatro años, sino que implica el respeto a la separación de poderes, a las minorías, la libertad de prensa», ha enumerado.
Con esa receta, el vicepresidente del BCE cree que Europa podrá superar la compleja situación política de fragmentación que vive «y continuará siendo lo que siempre ha sido, una de las principales zonas jurisdiccionales desde el punto de vista económico, político y social».
En su análisis, el que fuera ministro de Economía y Competitividad en los gobiernos de Mariano Rajoy entre 2011 y 2018, ha señalado que el informe de estabilidad financiera del Banco Central Europeo, presentado recientemente en Frankfurt, esboza una situación económica «mejor de lo esperado» en la zona euro, impulsada por el «sabor agridulce» del acuerdo arancelario con Estados Unidos, que es menos lesivo de lo inicialmente previsto, así como por el ritmo de creación de empleo y la evolución de la inflación y los salarios.
Sin embargo, el documento de trabajo también alerta sobre vulnerabilidades. La primera de ellas, según ha explicado De Guindos, es que no se cumpla la «visión muy benigna» de lo que está por venir: «Las valoraciones son altas, tanto en renta variable como en inversión. Los mercados han tomado riesgos al asumir que los riesgos geopolíticos no se concretarán, que la bajada de tipos en Estados Unidos proseguirá y que no habrá una recesión global».
En caso de que esto no se cumpla, De Guindos anticipa que podría producirse una corrección de precios «relativamente intensa» que se podría extender debido al actual «apalancamiento» de los sistemas financieros a nivel mundial y el «grado de iliquidez relativamente alto» de ciertos inversores.
Además, ha mencionado como segundo riesgo la posible formación de una «burbuja» provocada por la concentración de inversiones de las grandes tecnológicas en la nube y la inteligencia artificial. Este fenómeno no está exento de una «corrección» con «efecto en cascada», aunque el Banco Central Europeo considera que es diferente a la burbuja de las ‘puntocom’ de finales de los años 90, dado que estas empresas actuales «tienen planes de negocios, ingresos estables y beneficios».
Un tercer aspecto a considerar es la política fiscal en Europa, que está condicionada por el aumento del gasto en defensa y la inestabilidad política. Con un déficit público promedio del 3% y el ratio de deuda pública sobre el PIB por debajo del 90%, De Guindos ha señalado que existen «disparidades» entre los diferentes integrantes de la zona euro y los «desafíos» que la obsesión por la defensa implica ante la «volátil» administración estadounidense y la «amenaza rusa». «Debemos gastar significativamente más, pasando del 2% del PIB al 3,5% y hacerlo de manera eficaz», ha afirmado.
Sobre la inestabilidad política, el vicepresidente del BCE recordó que la teoría sugiere que los países miembros deben presentar a la Comisión Europea sus planes plurianuales, «pero hay gobiernos que tienen dificultades para aprobar sus presupuestos anuales».
El riesgo “por contaminación” de los “no bancos”
Finalmente, De Guindos ha abordado la magnitud de la incertidumbre que representan los «no bancos», un «riesgo de contaminación» para el sector bancario europeo que, ha aclarado, no se puede atribuir a las compañías de seguros ni a los fondos de pensiones, sino que se refiere a los ‘private equity’ y el ‘private credit’, fondos de alto riesgo.
La amenaza proviene de la creciente «interrelación» entre los bancos y estos «no bancos», y el «impacto» que tiene en los balances de los primeros, tanto en operaciones de activo como de pasivo. Asimismo, ha advertido sobre el «apalancamiento muy elevado y, en muchas ocasiones, oculto, de estos no bancos».
En el caso de los ‘private equity’, ha añadido, las valoraciones de los activos empiezan a mostrar dificultades y dudas en función de las complicaciones que están experimentando para vender los activos que tienen en cartera.
